Historia

DelaSavia: la historia de dos mujeres, un jardín y muchas casualidades

Todo empezó, como las mejores cosas, sin ningún plan.

En 2012, la Titi tenía una necesidad medio obsesiva: crear cosméticos sanos y de verdad, con lo que tenía a mano en su cocina y su jardín. Nada de laboratorios, nada de fórmulas bajadas de un catálogo genérico. Solo ingredientes reales, intuición y muchas ganas de hacer las cosas bien. Y funcionó. Tan bien que esas primeras líneas se convirtieron en un éxito que le abrió las puertas de Grasse, Francia — la meca mundial de la perfumería — donde la Titi perfeccionó ese talento que ya traía de fábrica.

De ahí en más, DelaSavia empezó a codearse en ligas mayores: Cosmoprof Hong Kong, Las Vegas, Bologna. La marca chilena, hecha con frutos de acá, mostrándose en las vitrinas más importantes del mundo.

Y entonces llegó la pandemia (sí, esa palabra que todos tenemos prohibida en casa). La Titi se fue a vivir a Puertecillo y DelaSavia se quedó dormida.

Pero antes de que apareciera la Caro, ya estaba ahí sin saberlo del todo.

Dominga, la hija de Caro, empezó a llegar a la casa con productos DelaSavia, y Caro se enamoró a primera vista. Y aquí va lo mejor: la Titi era la polola del ex de Caro. Sí, así como suena. Caro sabía perfectamente quién era la Titi — pero eso no le impidió transformarse igual en una de sus mejores clientas. Compraba, repetía, regalaba. Puro amor por el producto, sin dramas de por medio.

Cuando finalmente se conocieron en persona —ya con la relación de la Titi y el ex de Caro terminada hace rato— fue match perfecto. Quedó claro que compartían gustos parecidos (jajajaja) y, sobre todo, una buena onda que se transformó en amistad real. Desde ese cariño — y no desde ningún plan de negocios perfecto — nació la sociedad que hoy es DelaSavia.

Caro, periodista de profesión, después dedicada a la ropa y luego a la construcción — o sea, cero relación con la cosmética. Pero con esas ganas eternas de emprender que no se le quitan a nadie con un cambio de rubro, y con el amor genuino por la marca que ya traía de antes, tomó las riendas junto a la Titi para despertar a DelaSavia de su siesta.

Ha sido un camino de mucho aprendizaje, de aprender a trabajar juntas, de errores, de reinventarse. Pero también la prueba de que con confianza y alegría, se puede. Caro y la Titi SI PUDIERON. Y lo siguen demostrando todos los días.


Lo que son hoy

DelaSavia es una marca con alma. Le preocupa el planeta tanto como el autocuidado de las personas. Cuando abres una de sus botellas, no hueles "producto" — hueles el bosque, sientes la playa, vives naturaleza pura. No venden cosmética: transforman la rutina diaria en un viaje sensorial que cuida la piel, el pelo y el alma.

¿Qué las hace únicas?

  • Fragancias de autor, irrepetibles, creadas por la propia Titi.
  • Pioneras en el uso del maqui, con frutos frescos directo en sus productos.
  • Camino al 90% zero waste, reduciendo su huella cada vez más.
  • Una línea capilar completa — shampoo, bálsamos, sérums, máscara, hair spray — y compotas corporales que resuelven problemas reales desde el primer uso.

Dile adiós a la caída, a la deshidratación, al pelo que no crece... y a la mala onda con tu ex. De esa sí que saben harto. 😉

Buen gusto el ex o no?? jajajaja